sábado, 1 de septiembre de 2018

SUERTE

Suerte: Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede. Encadenamiento de los sucesos considerado como fortuito o casual.

Suerte fue esa noche de septiembre de 2014 que parecía una más de tantas y se convirtió en ninguna más de aquellas, Es la complicidad que tenemos. Una mirada que lo dice todo, una sonrisa que no esconde nada, un beso que todo lo cura y un abrazo que nada supera. Disfrutarnos cómo tu y yo lo hacemos al encontrar nuestros mayores secretos entre las caricias de la noche. Agotarnos a besos y saciarnos al convertirnos en uno. Abrazos milagrosos que transforman las lágrimas en risas, los lloros en carcajadas y rechazan las razones por las que sufrimos. Conversaciones eternas sin el mayor propósito que el de sentirnos más cerca sabiéndonos lejos.

Suerte es que aparecieras en mi vida en el momento más oportuno rompiendo todos mis esquemas y planes de futuro para empezar unos nuevos junto a ti. Planes del mañana y del pasado que lo incluyen todo y a la vez no aclaran nada. Imaginarme junto a ti día tras día es lo que más fuerza me da para seguir. Saber que tu y yo somos perfectos el uno para el otro y pensar que nos quedan tantas cosas por vivir juntos, por disfrutar y conocer.

Suerte es conocernos sin caretas y adaptarnos el uno al otro. No enfadarnos por tonterías porque nos queremos por encima de cualquier nimiedad y es lo que nos hace ser únicos y diferentes. Suerte es ser nosotros.

Suerte es quererte como yo lo hago.

viernes, 6 de febrero de 2015

12960000

Como una niña, con una tímida sonrisa en la cara, he recordado el día que nos conocimos. Ese juego de miradas, exclusivamente nuestro, que mantuvimos como dos tontos hasta que nos pareció suficiente para poder incluir alguna ligera sonrisa. 
Recuerdo lo nerviosa que me puse cuando volviste a entrar por la puerta. Y nuestras primeras palabras, seguidas de risas nerviosas y un intento de baile que no prosperó.
Hoy he pensado lo curiosa que puede llegar a ser la vida, sorprendente, inesperada y repentina quizás. Te cruzó en mi camino en el momento perfecto. El momento justo para que  me aferrara a ese insignificante destello de ilusión que apareció de repente, en forma de dos ojos verdes y una sonrisa perfecta. Esos ojos que no me canso de mirar y en los cuales me perdería durante horas.
Hace exactamente 12960000 segundos, y ahora que has aparecido, no quiero que te vayas.
Sé que te lo he dicho mil veces, pero no canso de repetirlo, y es que me encantas y me encanta pasar tiempo contigo. Tenerte a mi lado es lo mejor que me ha pasado.
 





sábado, 20 de diciembre de 2014

Estoy tratando de descubrir como nuestros caminos pudieron llegar a cruzarse. Me pregunto cómo has sido capaz de aparecer en este momento tan preciso. Si ha sido un capricho de la vida, que puede llegar a ser muy oportuno o si ha querido ser generosa, brindándonos esta ocasión. Dándonos además, la libertad de vivirla a nuestra manera. 
Porque, de qué nos sirve tener una oportunidad como esta al alcance de nuestra mano y dejarla escapar. Dejarla escapar por miedo. Miedo a cometer los mismos errores, miedo a repetir experiencias pasadas, miedo al fracaso, a ser rechazado, miedo al compromiso, a las responsabilidades, en definitiva, miedo a las personas.
Y es que el miedo nos anula, es aquello que nos impide seguir hacia delante cuando por fin nos hemos decidido a dar el paso. Es aquello que nos impide disfrutar de los mejores momentos, momentos únicos y especiales que nunca más tendremos la ocasión de vivir y nos perderemos por ese temor.
Yo he decidido que por nada del mundo me pierdo momentos contigo.
Momentos de risa haciéndonos cosquillas.
Momentos de silencio tras un largo beso.
Momentos de emoción al verte tras una dura semana.
Momentos de añoranza al salir por la puerta de tu dormitorio.
Momentos de ternura abrazada a ti.
Momentos de ilusión al mirarte a los ojos.

Por muchos momentos más.

martes, 14 de octubre de 2014

Tú no lo sabes

Tú no lo sabes, pero cuento las horas para que sea de noche y hablemos. Cuento los días que quedan para verte y cruzo los dedos para que ese tiempo se eternice como pueden llegar a hacerlo ciertos momentos aburridos, de nuestra ya tan acostumbrada rutina. Tú no lo sabes, pero cuando te veo un nerviosismo acapara mi cuerpo. Acalorada con las mejillas sonrosadas noto como mi pulso se acelera. Y durante unos minutos solo oigo el estruendoso latido de mi corazón y rezo para que tú no lo oigas y pienses que estoy loca. Mis manos me traicionan mostrando mi inquietud con su temblor y sudor. Tú no lo sabes, pero me encanta cómo me miras y perderme en tus verdosos ojos. Que me agarres de la cintura y me des un inesperado beso. Tú no lo sabes, pero me ilusionó conocer a tus amigos. Tener una foto juntos.
Pero lo que seguramente sí sabes es lo mucho que me gustas.

jueves, 2 de octubre de 2014

Una mirada, un acercamiento, palabras tímidas de presentación y un primer beso. 
Una cena con su correspondiente copa. 
Una cama y dos desconocidos unidos por la complicidad del momento. 
Un buenos días. 
Una ducha para dos. 
El beso de despedida.  
Un mensaje de agradecimiento. 
Más mensajes.
O no.

jueves, 24 de julio de 2014

Echar la vista atrás y ver cuánto hemos avanzado, cuánta gente ha pasado por nuestra vida dejando su granito de arena.
Hay personas que nunca volveremos a ver, personas que tomaron otro camino, que probablemente no vuelva a cruzarse con el nuestro.
Personas que aportaron algo en un momento determinado pero que ya se encuentran muy lejos. Y esas personas que nunca llegaste a pensar que persistirían.
Aquellas que creías pasajeras y se han convertido en imprescindibles. Aunque pasen cinco meses hasta que consigáis cuadrar agendas, sabes que esas dos horas van a ser como si os hubierais visto el día anterior.
Y es que esas personas son las que importan.
Que te abren los ojos de una manera única ante ese pensamiento que lleva amargándote últimamente.
Te hacen reír como solo ellas saben.
Personas con las que puedes contar en cualquier momento y ante cualquier circunstancia.
Personas que seguramente te conozcan mejor que aquellos con los que compartes el día a día.

Personas que simplemente, te quieren.  

miércoles, 28 de mayo de 2014

Me la juego

Escribo y borro, escribo y borro de nuevo, así una y otra vez.  
Y es que me pongo nerviosa solo de pensar en ti. Con una sonrisa tonta, estoy delante del ordenador soltando cursilerías de esas que odio y que pocas veces o nunca te digo, porque ya me conoces, me hago la difícil. Y por eso las borro, pero vuelven solas, se reescriben, pero ¡Cómo no van a hacerlo!

Si es que tus llamadas me dan la vida.
Tus besos eclipsan mis enfados. 
Tus risas ahogan mis lloros. 
Tu mirada me atrapa cada día un poco más. 
Tú me llenas apasionadamente. 
Tu sonrisa me enamora poco a poco. 
Tus abrazos me acogen calurosamente. 
Tú que me encantas. 
Si, ya lo he dicho. Un secreto a voces.

Lo has conseguido, has conseguido que cuando me despido de ti, me ponga a contar los días que quedan para verte de nuevo.
Y que te eche de menos cuando son muchos. Estás consiguiendo endulzarme un poco con lo imposible que pueda parecer. Has conseguido que invente planes contigo en mi cabeza que quiero llevar a cabo. 
Pero me da miedo. Me da miedo jugármelo todo al marrón de tu barba y perder. Dejar a la banca del pasado que gane y se lo lleve todo. 
Aunque si lo pienso, merece la pena intentarlo. Si el premio son más noches sin dormir; más carantoñas y risas; más caricias, besos y abrazos; más llamadas inesperadas que alegran la tarde; más peleas tontas de fútbol, que terminan en besos interminables.

Si el premio eres tú, me compensa arriesgarme y ganar. ¿Y a ti?

sábado, 24 de mayo de 2014

Que me hacías falta tú a mi. Y yo sin darme cuenta, o engañándome a mi misma haciéndome creer que no.
Estar a tu lado me genera una tranquilidad necesaria en estos momentos. Hablar contigo relajadamente, sentados en una terraza bajo un sol que abandona el cielo de Madrid. Creo que te echaba de menos más de lo que creía o de lo que tal vez quería. Muy digna iba yo a nuestro encuentro, demasiado diría, y a pesar de eso al verte, me dio un vuelco el corazón. Se vinieron a mi memoria todos los sentimientos que había llegado a experimentar a tu lado y durante unos segundos fui incapaz de mantener la conversación porque trataba de asimilarlos. Los creía olvidados y me pilló desprevenida. Sentirte tan cerca de repente, me vino grande, no estaba preparada. Con una mirada tras otra, me iba adentrando en lo más profundo de tu ser y dejaba que tú te colaras un poco dentro de mí. Una caricia, una sonrisa, un silencio. Cómplices de nuevo. Y me robaste un beso, ahí supe que me tenías otra vez. Lo habías conseguido, rompiste todos los esquemas tan minuciosamente elaborados y almacenados en mi cabeza durante los últimos días. 

martes, 8 de abril de 2014

No sé qué quiero.

Que te quiero que te alejes.
Que te quiero que te quedes.
Que te quiero que no vuelvas.
Que te quiero que me beses.
Que te quiero que me olvides.
Que te quiero que me mires.
Que te quiero que te calles.
Que te quiero tu sonrisa.
Que te quiero que me odies.
Que te quiero dentro de mí.
Que te quiero tu silencio.
Que te quiero que me sonrojes.
Que te quiero tus suspiros.
Que te quiero fuera de mi vida.
Que te quiero tener siempre.
Que te quiero en la distancia.
Que te quiero tener cerca.
Que te quiero que me escribas.

Que te quiero que no te quiero.

lunes, 24 de marzo de 2014

LUNES RESACOSO

Estaba pensando en qué escribir de todo lo que hoy me está rondando la cabeza. Y es que hoy ha sido un LUNES RESACOSO, sí, con mayúsculas. Después de este fin de semana, volver a la realidad ha sido como si me hubieran echado un jarro de agua fría. Ha sido un gran fin de semana, con tiempo para la familia, tiempo para amigos, para conocer gente nueva y recordar viejos conocidos. Ha habido hasta pasión y desengaños. Esto es lo que he arrastrado todo el día de hoy. Que curioso es ver que saliendo de tu día a día puedes estar en un mundo paralelo. Y cómo se acaba la magia cuando vuelves a esa dichosa rutina que tanto nos amarga. Parece que quedan tan lejos esos bailes y esas copas. Esa mirada, esa sonrisa de hace dos días. Y es que estos recuerdos me han torturado como puñales. Decepción tras decepción. He tratado de gritar hasta quedarme afónica, he intentado llorar desesperadamente. Estadísticas del 100%. De nada me sirve si todo vuelve a ser igual. Sin cambios, misma rutina, mismos días, mismas horas, mismas personas. Porque siempre es igual, cambia el comienzo puntualmente y no siempre, pero el final no. Pero hoy me acuesto soñando que sí, que el final me puede sorprender esta vez, ¿Por qué no? Soñemos pues con ese intrigante final qué tanto deseamos.
No sé como pero termino siempre escribiendo de todo y de nada.

jueves, 13 de marzo de 2014

Los suspiros son besos perdidos

Los suspiros son besos perdidos.
Esos besos que nunca nos llegamos a dar. Besos a medio camino entre tus labios y los míos, que llegaron a personas equivocadas. Besos veraniegos, navideños, de despedidas, de reencuentros. Amargos besos de enfado, tristes besos salados por nuestras lagrimas. Besos que ahogaban  carcajadas interminables. Besos robados, apasionados,  suaves, cariñosos, divertidos, sensuales, de película, verdaderos, olvidados.
Besos soñados, besos perdidos.

viernes, 14 de febrero de 2014

Recuerdos de ciudad

Cómo de cruel puede llegar a ser nuestra propia ciudad.
Viernes noche, dispuesta a ir a una fiesta de cumpleaños en el típico local perdido en una calle desconocida de Madrid, con un cartel camuflado entre múltiples grafitis y tachaduras. La noche en general suele darme pereza, mejor me llevo el coche sabiendo que obviamente no iba a haber un sitio en la puerta para la marquesa.
Pues Madrid, tan caprichosa ella no ha querido cederme cualquiera de sus rincones para aparcar, no. Mejor ha sido dejarme pasear por un barrio con recuerdos durante una larga hora, mientras el coche se iba ocultando bajo la lluvia, y quien sabe, tal vez camuflándose con ella. Tras este rato tan entretenido, encuentro un sitio sin fijarme apenas donde estoy porque llego tarde y eso no es muy propio de mi.
Pero cuando he vuelto a por el coche sí que me he fijado en el portal, que estaba detrás de mi coche. Me resulta familiar, como si hubiera subido y bajado esas escaleras en muchas ocasiones, sola y acompañada, de día y de noche, como si de alguna manera aun me perteneciera, el portal se atreve a soltarme todos esos recuerdos, tan descaradamente.
Y es que la ciudad esta llena de recuerdos. El restaurante en el que nos conocimos. . Esas escaleras de metro con el eco de nuestras risas. La terraza de una nerviosa primera cita. Ese parque por el que paseábamos charlando como si no existiera nada más. Esa calle en la que aparcamos el coche enfadados antes de subir a tomar una última copa a tu casa y hacer las paces de la mejor manera que sabíamos. La parada de taxis de falsas despedidas. Y esa parada de autobús con un amargo sabor a final.  
Serán buenos, serán malos pero cada calle te recuerda a alguien, algo o momento especial que nunca olvidarás, o quizá si.
Y yo ese portal todavía no lo he olvidado. Igual nunca lo olvido, y siempre que pase cerca de ese 2 me abre algún resquicio de mi pasado. Un pasado que nos perteneció.


jueves, 16 de enero de 2014

En el momento equivocado.

Me gustaría que hubiera sido diferente. Me gustaría haberte conocido en otro momento de tu vida, de la mía tal vez. Me gustaría habernos dado la oportunidad que nos merecemos. Una oportunidad que tristemente nunca tendremos. Volverás tras dos largos meses de soledad y reflexión, recuperado de ese dolor que te llevabas y que tanto he tratado de aliviar. Y ya no me necesitarás. Desaparecerás de la misma forma que entraste en mi vida, de repente. Y no habrá mas tardes de películas, ni más noches sin dormir. Simplemente no estarás.
Pero es que somos dos personas que se han conocido en el momento equivocado.
Habré sido tu puente perfecto.
Dicen que el ser humano es el único ser vivo capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Dos veces dicen, ¡Hasta cuatro diría yo! Una vez leí por ahí que es mejor meterse la piedra en el zapato, pues eso he decidido hacer yo. De esta manera no te vas a tropezar más con ella pero sabes que está ahí, recordándote la de veces que te has tropezado con ella. Y es que parece que nos gusta sufrir y cometer una y otra vez los mismos errores. Me pregunto cuántas veces somos capaces de repetir la misma historia sin escarmentar. 

martes, 7 de enero de 2014

¡Nos casamos!

Quién nos iba a decir cuando pasábamos esos maravillosos ratos al raso contemplando las estrellas en silencio, que este día llegaría tan pronto. Que ibas a llegar un 31 de diciembre de 2013 a decirnos a todas que te casas.

¡Qué momento tan único! Como me alegro de haberlo compartido contigo y con todas. Nueve almas libres pero inseparables a la vez unidas en ese instante por tus maravillosas palabras "nos casamos". Qué de lagrimas corrieron ese día por nuestras mejillas. Qué tontas debimos parecer, pero es que nadie es capaz de entender el sentimiento que en ese momento nos invadió a todas. 

Todavía se me eriza el cuerpo entero recordándolo y se me escapa una sonrisa que es tuya. La más pequeña de todas, la primera en poner un pie en el altar. Muchos pensarán que es una locura, pero yo admiro tu valentía y tu coraje por dar este gran paso. Sois la definición del amor personificado. Dos personas que tienen claro lo que sienten habiendo superado las adversidades que han encontrado.

Gracias a vosotros dos creo un poquito más en el amor. En qué de verdad hay alguien compatible e incompatible con cada uno, por quién nos lanzaremos al vacío con los ojos cerrados sabiendo que nos espera.  

¡Qué nervios! Y qué ganas de que llegue ese día que será algo inmemorable, casi tanto como nuestras noches llorando bajo las estrellas del raso de la huerta.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Poder disfrutar del silencio.
Huir del ruido y de la gente de Madrid. Lo necesitaba. Necesitaba poner un poco de orden en toda esta locura que me rodea de esta manera tan desordenada que me descoloca.
Salir a la oscuridad y el silencio del campo. Aferrame al abrigo para luchar contra el frio invernal que se vive aquí.
Nada, nadie. Solo yo y mis pensamientos que gritan como locos perdiéndose entre los susurros de los arboles, que han despertado con la salida de la luna. Uno tras otro revolotean sobre mí para hacerme consciente de todo lo que ahora mismo estoy viviendo y cómo lo estoy haciendo.
Y te pienso. Tras luchar inútilmente contra ese pensamiento, sale y ahí se queda, haciendo eco en cada rincón de mi cabeza. Hasta las hojas de los arboles se callan para escucharte, para poder pensarte mejor.

martes, 24 de diciembre de 2013

Increíble pero cierto.
En el último momento, en nuestro último encuentro.
Por fin conectamos.
 

lunes, 16 de diciembre de 2013

Cuarenta minutos

Son cuarenta minutos únicos.
Cuarenta minutos en los que te olvidas de todo.
Cuarenta minutos que no cambio por nada, ni por nadie.
Cuarenta minutos de intensidad, de risas, de ganas. No hay preocupaciones, no hay exámenes, no hay tristeza, no hay malos recuerdos, no hay dolor. Son cuarenta minutos en los cuales solo te preocupas por esas once personas que van a vivir esos cuarenta minutos contigo.

Son personas que te van a apoyar aunque la líes, si al momento has intentado recuperar y enmendar tu error. Son aquellas que te van a echar la bronca cuando tienes un mal gesto con la contraria, para que no pierdas la cabeza. Son aquellas que te van a animar cuando te vean agobiada pro no haber llegado a tiempo. Son aquellas que aunque en ese momento no estén a tu lado, y estén a unos metros van a aplaudirte.

Porque tenéis algo en común. Porque vivimos la magia de esto.
Cada derrota, cada victoria. Porque somos una familia que superamos los tropiezos juntas.
Es algo mágico. te trasladas a otra dimensión. La dimensión del baloncesto.
Por muchos partidos como el de ayer.
Porque sois muy grandes chipis.


domingo, 8 de diciembre de 2013

Que vuele mi imaginación


Me imagino volver a verte. Quedaríamos a alguna hora de la noche, cerca de tu casa. Yo me tiraría unas cuantas horas pensando qué ponerme para impresionarte por última vez. Tras haber sacado todo mi armario y haberlo dejado todo patas arriba, por fin arreglada me dispongo a salir.

Llegas tarde como siempre, pero con un beso te disculpas. Damos un largo paseo, charlando tranquilamente de los mismos temas. Temas nuestros pero que comienzan a agotarse tras todo este tiempo.

Nos sentamos en silencio y me miras, con esa mirada tan tuya que hoy noto distinta, me miras de verdad. Sonríes sin dejar de mirarme. Me contagias la sonrisa y tras un tímido qué y su correspondiente nada, continuamos la conversación muda de miradas.

Saco el tema prohibido y se termina la magia. No hablamos, tampoco nos miramos ya. Te levantas invitándome a que te siga caminando unos pasos por delante. Suspiro, te sigo dirección a la parada del autobús para marcharme a casa.

Dos tristes besos de despedida, me demuestran que estaba en lo cierto. Ojalá me hubieras dado un beso. Un apasionado y tímido beso de los que antaño me dabas y tras haberme mirado de la manera que lo hiciste, pensé que me lo darías. Una vez más me equivoqué.

Ya no hay vuelta atrás. Dejo que tus absurdas palabras se las lleve el viento, no son creíbles. Te deseo lo mejor. Mucha suerte. Esta era nuestra historia y ha llegado a su fin. No podemos seguir viviéndola, sería nuestra mayor mentira. Hemos crecido pero no hemos cambiado. Por eso solamente, como dice el título, dejaré volar mi imaginación.