viernes, 6 de febrero de 2015

12960000

Como una niña, con una tímida sonrisa en la cara, he recordado el día que nos conocimos. Ese juego de miradas, exclusivamente nuestro, que mantuvimos como dos tontos hasta que nos pareció suficiente para poder incluir alguna ligera sonrisa. 
Recuerdo lo nerviosa que me puse cuando volviste a entrar por la puerta. Y nuestras primeras palabras, seguidas de risas nerviosas y un intento de baile que no prosperó.
Hoy he pensado lo curiosa que puede llegar a ser la vida, sorprendente, inesperada y repentina quizás. Te cruzó en mi camino en el momento perfecto. El momento justo para que  me aferrara a ese insignificante destello de ilusión que apareció de repente, en forma de dos ojos verdes y una sonrisa perfecta. Esos ojos que no me canso de mirar y en los cuales me perdería durante horas.
Hace exactamente 12960000 segundos, y ahora que has aparecido, no quiero que te vayas.
Sé que te lo he dicho mil veces, pero no canso de repetirlo, y es que me encantas y me encanta pasar tiempo contigo. Tenerte a mi lado es lo mejor que me ha pasado.
 





No hay comentarios:

Publicar un comentario