Quién nos iba a decir cuando pasábamos esos maravillosos ratos al raso contemplando las estrellas en silencio, que este día llegaría tan pronto. Que ibas a llegar un 31 de diciembre de 2013 a decirnos a todas que te casas.
¡Qué momento tan único! Como me alegro de haberlo compartido contigo y con todas. Nueve almas libres pero inseparables a la vez unidas en ese instante por tus maravillosas palabras "nos casamos". Qué de lagrimas corrieron ese día por nuestras mejillas. Qué tontas debimos parecer, pero es que nadie es capaz de entender el sentimiento que en ese momento nos invadió a todas.
Todavía se me eriza el cuerpo entero recordándolo y se me escapa una sonrisa que es tuya. La más pequeña de todas, la primera en poner un pie en el altar. Muchos pensarán que es una locura, pero yo admiro tu valentía y tu coraje por dar este gran paso. Sois la definición del amor personificado. Dos personas que tienen claro lo que sienten habiendo superado las adversidades que han encontrado.
Gracias a vosotros dos creo un poquito más en el amor. En qué de verdad hay alguien compatible e incompatible con cada uno, por quién nos lanzaremos al vacío con los ojos cerrados sabiendo que nos espera.
¡Qué nervios! Y qué ganas de que llegue ese día que será algo inmemorable, casi tanto como nuestras noches llorando bajo las estrellas del raso de la huerta.