miércoles, 28 de mayo de 2014

Me la juego

Escribo y borro, escribo y borro de nuevo, así una y otra vez.  
Y es que me pongo nerviosa solo de pensar en ti. Con una sonrisa tonta, estoy delante del ordenador soltando cursilerías de esas que odio y que pocas veces o nunca te digo, porque ya me conoces, me hago la difícil. Y por eso las borro, pero vuelven solas, se reescriben, pero ¡Cómo no van a hacerlo!

Si es que tus llamadas me dan la vida.
Tus besos eclipsan mis enfados. 
Tus risas ahogan mis lloros. 
Tu mirada me atrapa cada día un poco más. 
Tú me llenas apasionadamente. 
Tu sonrisa me enamora poco a poco. 
Tus abrazos me acogen calurosamente. 
Tú que me encantas. 
Si, ya lo he dicho. Un secreto a voces.

Lo has conseguido, has conseguido que cuando me despido de ti, me ponga a contar los días que quedan para verte de nuevo.
Y que te eche de menos cuando son muchos. Estás consiguiendo endulzarme un poco con lo imposible que pueda parecer. Has conseguido que invente planes contigo en mi cabeza que quiero llevar a cabo. 
Pero me da miedo. Me da miedo jugármelo todo al marrón de tu barba y perder. Dejar a la banca del pasado que gane y se lo lleve todo. 
Aunque si lo pienso, merece la pena intentarlo. Si el premio son más noches sin dormir; más carantoñas y risas; más caricias, besos y abrazos; más llamadas inesperadas que alegran la tarde; más peleas tontas de fútbol, que terminan en besos interminables.

Si el premio eres tú, me compensa arriesgarme y ganar. ¿Y a ti?

sábado, 24 de mayo de 2014

Que me hacías falta tú a mi. Y yo sin darme cuenta, o engañándome a mi misma haciéndome creer que no.
Estar a tu lado me genera una tranquilidad necesaria en estos momentos. Hablar contigo relajadamente, sentados en una terraza bajo un sol que abandona el cielo de Madrid. Creo que te echaba de menos más de lo que creía o de lo que tal vez quería. Muy digna iba yo a nuestro encuentro, demasiado diría, y a pesar de eso al verte, me dio un vuelco el corazón. Se vinieron a mi memoria todos los sentimientos que había llegado a experimentar a tu lado y durante unos segundos fui incapaz de mantener la conversación porque trataba de asimilarlos. Los creía olvidados y me pilló desprevenida. Sentirte tan cerca de repente, me vino grande, no estaba preparada. Con una mirada tras otra, me iba adentrando en lo más profundo de tu ser y dejaba que tú te colaras un poco dentro de mí. Una caricia, una sonrisa, un silencio. Cómplices de nuevo. Y me robaste un beso, ahí supe que me tenías otra vez. Lo habías conseguido, rompiste todos los esquemas tan minuciosamente elaborados y almacenados en mi cabeza durante los últimos días. 

martes, 8 de abril de 2014

No sé qué quiero.

Que te quiero que te alejes.
Que te quiero que te quedes.
Que te quiero que no vuelvas.
Que te quiero que me beses.
Que te quiero que me olvides.
Que te quiero que me mires.
Que te quiero que te calles.
Que te quiero tu sonrisa.
Que te quiero que me odies.
Que te quiero dentro de mí.
Que te quiero tu silencio.
Que te quiero que me sonrojes.
Que te quiero tus suspiros.
Que te quiero fuera de mi vida.
Que te quiero tener siempre.
Que te quiero en la distancia.
Que te quiero tener cerca.
Que te quiero que me escribas.

Que te quiero que no te quiero.

lunes, 24 de marzo de 2014

LUNES RESACOSO

Estaba pensando en qué escribir de todo lo que hoy me está rondando la cabeza. Y es que hoy ha sido un LUNES RESACOSO, sí, con mayúsculas. Después de este fin de semana, volver a la realidad ha sido como si me hubieran echado un jarro de agua fría. Ha sido un gran fin de semana, con tiempo para la familia, tiempo para amigos, para conocer gente nueva y recordar viejos conocidos. Ha habido hasta pasión y desengaños. Esto es lo que he arrastrado todo el día de hoy. Que curioso es ver que saliendo de tu día a día puedes estar en un mundo paralelo. Y cómo se acaba la magia cuando vuelves a esa dichosa rutina que tanto nos amarga. Parece que quedan tan lejos esos bailes y esas copas. Esa mirada, esa sonrisa de hace dos días. Y es que estos recuerdos me han torturado como puñales. Decepción tras decepción. He tratado de gritar hasta quedarme afónica, he intentado llorar desesperadamente. Estadísticas del 100%. De nada me sirve si todo vuelve a ser igual. Sin cambios, misma rutina, mismos días, mismas horas, mismas personas. Porque siempre es igual, cambia el comienzo puntualmente y no siempre, pero el final no. Pero hoy me acuesto soñando que sí, que el final me puede sorprender esta vez, ¿Por qué no? Soñemos pues con ese intrigante final qué tanto deseamos.
No sé como pero termino siempre escribiendo de todo y de nada.

jueves, 13 de marzo de 2014

Los suspiros son besos perdidos

Los suspiros son besos perdidos.
Esos besos que nunca nos llegamos a dar. Besos a medio camino entre tus labios y los míos, que llegaron a personas equivocadas. Besos veraniegos, navideños, de despedidas, de reencuentros. Amargos besos de enfado, tristes besos salados por nuestras lagrimas. Besos que ahogaban  carcajadas interminables. Besos robados, apasionados,  suaves, cariñosos, divertidos, sensuales, de película, verdaderos, olvidados.
Besos soñados, besos perdidos.

viernes, 14 de febrero de 2014

Recuerdos de ciudad

Cómo de cruel puede llegar a ser nuestra propia ciudad.
Viernes noche, dispuesta a ir a una fiesta de cumpleaños en el típico local perdido en una calle desconocida de Madrid, con un cartel camuflado entre múltiples grafitis y tachaduras. La noche en general suele darme pereza, mejor me llevo el coche sabiendo que obviamente no iba a haber un sitio en la puerta para la marquesa.
Pues Madrid, tan caprichosa ella no ha querido cederme cualquiera de sus rincones para aparcar, no. Mejor ha sido dejarme pasear por un barrio con recuerdos durante una larga hora, mientras el coche se iba ocultando bajo la lluvia, y quien sabe, tal vez camuflándose con ella. Tras este rato tan entretenido, encuentro un sitio sin fijarme apenas donde estoy porque llego tarde y eso no es muy propio de mi.
Pero cuando he vuelto a por el coche sí que me he fijado en el portal, que estaba detrás de mi coche. Me resulta familiar, como si hubiera subido y bajado esas escaleras en muchas ocasiones, sola y acompañada, de día y de noche, como si de alguna manera aun me perteneciera, el portal se atreve a soltarme todos esos recuerdos, tan descaradamente.
Y es que la ciudad esta llena de recuerdos. El restaurante en el que nos conocimos. . Esas escaleras de metro con el eco de nuestras risas. La terraza de una nerviosa primera cita. Ese parque por el que paseábamos charlando como si no existiera nada más. Esa calle en la que aparcamos el coche enfadados antes de subir a tomar una última copa a tu casa y hacer las paces de la mejor manera que sabíamos. La parada de taxis de falsas despedidas. Y esa parada de autobús con un amargo sabor a final.  
Serán buenos, serán malos pero cada calle te recuerda a alguien, algo o momento especial que nunca olvidarás, o quizá si.
Y yo ese portal todavía no lo he olvidado. Igual nunca lo olvido, y siempre que pase cerca de ese 2 me abre algún resquicio de mi pasado. Un pasado que nos perteneció.


jueves, 16 de enero de 2014

En el momento equivocado.

Me gustaría que hubiera sido diferente. Me gustaría haberte conocido en otro momento de tu vida, de la mía tal vez. Me gustaría habernos dado la oportunidad que nos merecemos. Una oportunidad que tristemente nunca tendremos. Volverás tras dos largos meses de soledad y reflexión, recuperado de ese dolor que te llevabas y que tanto he tratado de aliviar. Y ya no me necesitarás. Desaparecerás de la misma forma que entraste en mi vida, de repente. Y no habrá mas tardes de películas, ni más noches sin dormir. Simplemente no estarás.
Pero es que somos dos personas que se han conocido en el momento equivocado.
Habré sido tu puente perfecto.